domingo, octubre 25, 2009

BATMAN: El caballero de la noche
Reflexiones sobre la Ley a través del mito héroe



Batman: ¿Por qué quieres matarme?
Guasón: ¡Ja, ja, ja! ¡Yo no quiero matarte! ¡Tú me complementas!
Batman: el caballero de la noche (The Dark Knight, 2008)

“Abreviando, el semi-decir es la ley misma, interna, de toda especie de enunciación de la verdad y que lo que mejor lo encarna es el mito.”
Jacques Lacan. 11 de marzo 1970.


El mito del héroe


Sin duda alguna, “Batman: El caballero de la noche” (The Dark Knight, 2008) se ha convertido en la más importante película de superhéroes incluso llegando a ser considerada por muchos como superando el género de comics para ser apreciada en géneros más serios como el cine negro. Hablando como fan del género, me parece que debemos mantenerla como una cinta de superhéroes, ubicándola en el bello sendero del mito, la ficción y la fantasía. Me parece que el riesgo es justamente ser dignos de la pregunta del Guasón de esta versión cinematográfica “¿Por qué tan serios?” Si tomamos a cada uno de los personajes fuera del contexto mítico perdemos la posibilidad de aquello que el psicoanálisis vislumbra como parte de la cura, encontrar la verdad en la ficción.


Parafraseamos la encrucijada de la película “The Matrix” con respecto a las dos formas básicas de reaccionar a Batman, el caballero de la noche: 1) Tomamos la píldora roja y volvemos al engaño (como creer en Santa Clause) donde Batman es simplemente una película de personajes de caricaturas para los niños; o 2) Tomamos la píldora azul y descubrimos la verdad al estilo intelectual post-ideológico para ver a Batman como una película realista con personas que sufren de traumas psíquicos intimistas. A la manera del filósofo Slavoj Žižek [1] proponemos una tercera píldora buscando la verdad pero no en las profundidades de las personas sino en la superficie de los personajes de caricatura.

Aquí hacemos una aclaración, a nuestro parecer la película es excelente y bien merecido tiene el título de la mejor película de superhéroes de nuestros tiempos. Nuestra crítica va dirigida a la lectura e intensión de resaltar del filme la idea de funcionar porque se aleja de los personajes de comics – el mito - y se acerca más a la realidad de nuestro mundo – el rechazo de la interpretación y la subjetividad. La cinta se sostiene y el mito flota. La ciencia sopla pero no se cae el mundo de los mitos, ya que secretamente se necesitan mutuamente. Esto resulta como verso sin esfuerzo si recordamos que Batman, como personaje, nace de la inspiración febril del adolescente Bob Kane después de ver un aparato, el boceto de un instrumento de vuelo diseñado por Leonardo DaVinci.

Nuestra propuesta es que si la cinta cautiva, si se sostiene en algo, es en la nada, verdad y saber, del mito, del arte del comic. Vemos los elementos del clásico cine negro, un tipo de estética en las historias de antihéroes. También resaltamos que los momentos cumbre son los más fantásticos de todos, a saber, los enfrenamientos de máscara contra cabellera.

¿Cuál es la escena cumbre de la cinta? Sin duda, la escena del interrogatorio, escena que más de un fan se sintió encantado cuando vio las primeras fotos pero no por lo realista que pudiera verse sino por lo no realista que se veía, por la referencia a imágenes de comic, a la historieta. La mejor manera de abordar el tema del mito y así del sujeto, es devolviendo la dignidad de lo ridículo.

Un comentario que se escucha en el mundo del comic, como intento de justificar el gusto por algo que a todas luces es infantil, es la relación con la mitología clásica. El actor Samuel L. Jackson en un documental llamado “Comics and superheroes”[2] lo comenta así: “Es la mitología finalmente, es algo mitológico para mí. Para mí son (los superhéroes) todavía los dioses griegos… de la cultura norteamericana.” Nuestra propuesta es cuestionarnos sobre la idea de tomarlos como mitología. Primero, este bonito juego de relaciones que hace L. Jackson entre los “dioses griegos… pero de los norteamericanos”, es decir, sin los griegos, a menos que reconozcamos que nuestra idea popular de los dioses griegos ha pasado por los ojos occidentales principalmente anglosajones. Por el otro, los mitos de los griegos rara vez son historias sobre “la eterna lucha entre el bien y el mal”, como muchos interpretan inmediatamente como la esencia de las historias de comics, sino, como lo veremos más adelante, los mitos griegos no podemos pensarlos fuera de la filosofía griega.[3]

La primera diferencia entre los dioses griegos y los comics de superhéroes es cosa divina. Tendríamos que aclarar que hay cierta distancia de por medio cuando vemos el salto del politeísmo en los dioses griegos hasta los tiempos de los 40´s donde algo de los sistemas de creencias con respecto a las divinidades ha cambiado; es decir, los superhéroes pertenecen a los tiempos posteriores a que Dios mismo sabe que ha muerto.

Lo más cercano que están unos de los otros, dioses de superhéroes, lo vemos en lo que los constituye como mitos, la narración. Las historietas han mutado desde el periódico, hasta las publicaciones especiales, enfrentando ahora los medios como el Internet y el cine[4]. Los mitos griegos son conocidos por las tragedias y obras de autores como Ovidio o Apuleyo. La vieja lección de Levi-Strauss se impone, considerarlos como creaciones del lenguaje.

“Si se admiten estos tres puntos (supra), aunque solo sea título de hipótesis de trabajo, se siguen dos consecuencias muy importantes: 1) como toda entidad lingüística, el mito está formado por unidades constitutivas; 2) estas unidades constitutivas implican la presencia de aquellas que normalmente intervienen en la estructura de la lengua, a saber, los fonemas, morfemas y semantemas… Por esta razón, a los elementos propios del mito los llamaremos: unidades constitutivas mayores. ¿Cómo se procederá a reconocer y aislar estas grandes unidades constitutivas o mitemas?... Hasta el momento hemos utilizado la técnica siguiente: cada mito es analizado en forma independiente, buscando traducir la sucesión de los acontecimientos por medio de las frases más cortas posibles.”[5]

Antes de realizar el ejercicio que propone Levi-Satruss para el análisis, la sucesión de acontecimientos en frases cortas, conviene preguntarnos por la función del mito, en especial la figura del Héroe. ¿Cuál es la función del héroe? Callois lo menciona así:

“Ha llegado entonces el momento de dar pleno sentido a la noción de héroe: en el fondo está implícita en la existencia misma de las situaciones míticas. Por definición, el héroe es aquel que encuentra a éstas una solución, una salida feliz o desdichada. Y es que el individuo sufre ante todo por no salir jamás del conflicto del que es presa. Toda solución, incluso violenta, incluso peligrosa, le parece deseable, pero las prohibiciones sociales se la hacen imposible psicológica, aún más que materialmente. Delega entonces al héroe su lugar y, por naturaleza, éste es entonces quien viola las prohibiciones. Como ser humano sería culpable, y como ser mítico no deja de serlo, permanece manchado por su acto, y la purificación, de ser necesaria nunca es completa. Pero, a la luz especial del mito, la grandeza, aparece justificado sin condición.”[6]

Para Sigmund Freud, contra lo que lucha el héroe es remitido a su forma clásica:

“Los héroes son, sobre todo, rebeldes sublevados contra Dios o, contra alguna divinidad, y el sentimiento de la propia miseria que asalta al más débil frente a la potencia divina está destinado a experimentarse con placer, tanto por vía de una satisfacción masoquista cuanto por el goce directo de una personalidad cuya grandeza es, empero, destacada. He ahí, pues, el prometeísmo de los seres humanos; pero un prometeísmo empequeñecido, dispuesto a dejarse calmar temporariamente por una satisfacción momentánea.”[7]

Para el héroe hay una proeza, lucha contra la dificultad. Esta dificultad es presentada como una maldición divina que lo ubica en el terreno de la violación contra las prohibiciones, sublevación contra Dios. Apoyados en lo anterior llegamos a nuestra premisa básica. El héroe es la presencia de la problemática con la verdad de la Ley, en otras palabras, la forma que adquiere la ley es en la figura del héroe.

Lo anterior nos recuerda lo mencionado por Lacan con respecto del mito de Edipo:

“Al final ocurre que no le cae (a Edipo) la venda de los ojos, sino que los ojos le caen como vendas. ¿No vemos acaso, en ese objeto mismo, a Edipo reducido no ya a sufrir la castración, sino más bien diría a ser la castración misma? A saber, lo que queda cuando desaparece de él, bajo la forma de sus ojos, uno de los soportes elegidos por el objeto a”.[8]

El héroe es la manifestación de aquello que nos humaniza desde la pérdida de nuestros instintos y que adquiere las formas de cultura, tradición y ley. Prueba de ello son las funciones con los que relaciona al héroe Tomas Carlyle en su libro “Los Héroes: el culto de los héroes y lo heroico” donde habla del “Héroe como divinidad, rey, profeta, poeta, sacerdote e intelectual”.

Ahora bien ¿Qué nos enseña Batman: el caballero de la noche como versión popular del Héroe y la Ley de nuestros días? Analicemos la película separando y aislando como lo indica Levi-Strauss para la lectura estructural de los mitos buscando el significado que no es otra cosa que relacionarlo con otro nivel del lenguaje. El primer momento y el segundo por lo general son los que se comentan en cualquier sinopsis lo que constituye la presentación y el nudo de la historia. El primer tiempo es: Ciudad Gótica es protegida por Batman a punto de dar un golpe a los mafiosos apoyado del teniente Gordon y el nuevo Fiscal de Distrito Harvey Dent en quién ve la esperanza de ya no tener que ser vigilante y lograr una vida junto a su amada. Segundo tiempo: La Mafia amenazada decide acabar con Batman contratando a un maleante que se hace llamar el Guasón quién reta frente a frente a Batman y amenaza a personas queridas de Batman como su amada y el teniente Gordon. El tercer tiempo es el del desenlace: Después de la tragedia de la muerte de su amada y la perdición del fiscal de distrito, Batman enfrenta al Guasón en una prueba final a los ciudadanos de Gótica que termina en el sacrificio de Batman para lograr la estabilidad de la ciudad.

Dicho de la forma anterior la trama sigue lo que Joseph Campbell llamaría el camino del héroe y la lucha contra el dragón. Sin embargo, esta lectura también arroja otro detalle si nos aventuramos a reducirla aún más: 1.- El héroe protege a la ciudad (Mujer amada y Agente de La ley), 2.- El Villano le arrebata la amada y el agente de la ley, 3.- El héroe se sacrifica por la amada y por la ley. Esta estructura de la función y tragedia del héroe presenta como algo del terreno psicoanalítico del “retorno de lo reprimido”, La ley protege y erige el erotismo y la autoridad crea las condiciones de violar y perder ese resto erótico y de autoridad.

En este punto es necesario ser muy cuidadosos en no caer en el reduccionismo y la ilusión de haber llegado por fin a la respuesta, al Mono-mito, “la historia de todos los tiempos”, o “la misma gata nomás revolcada”, puesto que si algo nos enseña el psicoanálisis es que en cada revuelco algo nuevo se produce. El mismo Levi-Strauss va a considerar las variaciones o versiones del mito como formulaciones importantes de eso que trata el mito y que “se refiere simultáneamente al pasado, al presente y al futuro.”[9]

Vamos los detalles de este mito (película-ficción) en particular para ver la forma como ese Héroe, Amada, Ley y Villano se encarnan ya que esas manifestaciones son del tiempo que fueron emitidas, a saber, nuestro tiempo.

Batman y Guasón, El héroe y su villano

El éxito de “The Dark Knigth” es la presencia del Guasón. La relación entre el héroe y el villano es el verdadero plato fuerte del film. Si definimos que el mito del héroe es la encarnación de la ley en la figura del protagonista, su máscara o ritual constituye la forma como una comunidad se entiende así misma al narrarse la ficción que le brinda identidad, este nuevo Batman es un ser que reflexivamente trata de entenderse. La relación entre el bien y el mal es el efecto del personaje que se construye, de la fantasía que aparece para dar forma al Real de la Ley. Como muestra tomamos una escena, el punto central de esta reflexión cuando Batman esta cara a cara con el Guasón.

La escena comienza en una sala de interrogatorios donde el comisionado James Gordon pregunta al criminal en custodia que llaman “Guasón” sobre el paradero del fiscal de distrito Harvey Dent. Al no obtener respuesta Gordon sale de la sala para revelarnos que hay un tercer ocupante, Batman, quién se presenta con el criminal con un golpe empujándolo contra la mesa estrellando su cabeza. En breve se desarrolla este diálogo:

“Batman: ¡Me querías, aquí estoy!
Guasón: Quería ver lo que harías. Y no me decepcionaste. Dejaste que murieran cinco personas. Y luego, dejaste que Dent tomara tu lugar, incluso para un tipo como yo eso es cruel.
Batman: ¿Dónde está Dent?
Guasón: Esos mafiosos te quieren muerto para que las cosas vuelvan a ser como eran antes. Pero yo sé la verdad. No hay forma de volver hacia atrás. Tú cambiaste las cosas. Para siempre.
Batman: Entonces ¿Por qué quieres matarme?
Guasón: ¡Ja, ja, ja! ¡Yo no quiero matarte! ¿Qué haría sin ti? ¿Volver a estafar a mafiosos? ¡No, no, no! ¡Tú me completas!"
Batman: Eres basura, matas personas por dinero.
Guasón: ¡No hables como si fueras uno de ellos porque no lo eres! Incluso si eso es lo que quisieras. Para ellos solo eres un fenómeno, como yo. Te necesitan ahora pero cuando no, te van a desaterrar, como a un leproso. Verás, su moral, su ley, es un mal chiste. Desechado a la primera señal de problemas. Ellos son tan buenos como el mundo les permite ser. Te mostraré que, cuando las cosas van mal, estas personas civilizadas se comen entre ellas. Verás, yo no soy un monstruo. Solo estoy más adelantado.”
[10]

Vemos como Nolan nos enseña la parte más oscura del héroe a partir de ponerlo frente a su Némesis. Desde sus primeros trabajos como “Following” y “Memento” hasta “The prestige” y “Batman begins”, Nolan muestra como protagonista y antagonista, cazador y presa, mantienen una relación íntima. Para los fans de comics esta regla es bien conocida tal y como se menciona en el documental sobre los villanos de Batman incluido en el DVD “Batman: Gotham Knight”: “Lo importante es que el villano o explote una debilidad del héroe o sea un reto para sus poderes”. Como lo aborda M. Night Syamalan en su película “Unbreakable”, el héroe y el villano son dos puntos que se ubican como los exactos polos de una misma curva. ¿Cuál es esa curva? Sostenemos que se trata de la Ley que curvea el universo humano.

Frente al Real de la Ley aparecen los lugares simbólicos de estar dentro o fuera de la ley. Batman, como héroe, es simultáneamente alguien que respeta la ley y está fuera de la ley. Lo interesante de la escena de interrogatorio es que vemos a Batman, en el estilo más “comiquero” posible, en una sala de espejos donde el Guasón es su reflejo. De alguna manera lo que dice el Guasón es la verdad. Recuerdo haber escuchado a varios intentando dar un diagnóstico psi al Guasón donde “psicópata” o “sociópata” son los constantes incluso con variaciones extrañas como “psicópata psicótico”. Desde el punto de vista psicoanalítico primero daría el diagnóstico de archi-villano, o de una forma más freudiana diremos que el Guasón es Némesis.

Comúnmente se utiliza la palabra Némesis como sinónimo de opuesto. El problema desde esa lógica es que los lugares parecen intercambiables y se llega a decir que Batman es “el” Némesis del Guasón y viceversa. Aquí incurrimos en un error desde el artículo que utilizamos. Némesis para los griegos era una diosa encargada de la Venganza divina, a manera de efecto nefasto y cruel ante la arrogancia. La lógica que Nolan presenta desde “Batman inicia” sigue el sendero clásico del superhéroe de comic, el villano es el efecto directo de la arrogancia del superhéroe. Es tal la referencia de comic que en su versión de caricatura o “serie animada” creada por Bruce Tim el mismo Robin le dice en un capítulo haciendo referencia a un nuevo villano “¡Otro villano creado por la industrias Díaz!”

Primero es el héroe y luego es el villano. Esta idea que resiste desde el Batman de Tim Burton (El Guasón de Burton grita a Batman: “¡Tú me hiciste!”) teniendo otra lectura en The Dark Knight cuando se reconoce que es el Guasón mismo el que viene a poner orden al Caos que es Batman como se los explica a los mafiosos cuando les hace recordar cómo eran las cosas un año antes y propone la máxima de todo villano de comic “Matemos a The Batman”.

El Guasón como Diosa de la venganza, de ahí el porqué se maquila y le sienta bien vestirse de enfermera, es el que cumple el deseo del Héroe[11]. En el interrogatorio se enfrentan máscara contra cabellera. El Guasón comienza diciendo la verdad del héroe y Batman se altera: ambos se parecen, ambos se complementan.

¿Cómo se complementan? Proponemos hacer el análisis complicando más las cosas y en lugar de oponer la relación “bueno y malo” utilizaremos la propuesta de Zizek cuando habla de un héroe. Atendamos al reclamo de los copycats hacia Batman: “¡¿qué te autoriza a que tú luches por la justicia y nosotros no?!” El tema de le vengador, del vigilante, me recuerda a la situación de niños de la generación anterior donde cualquier adulto estaba autorizado para reprenderlo mientras que ahora debe estar aprobado institucionalmente. Batman, es un vigilante, un héroe, pero entonces ¿es bueno o malo? El tema del vigilante como héroe es más claro según el siguiente cuadro que despliega Žižek con respecto a su trabajo sobre la noción psicoanalítica del Superyó.

“La matriz nocional subyacente se vuelve evidente si ampliamos la oposición de la ética y la moral a un cuadrado semiótico gremasiano. En la parte superior y en la inferior tenemos dos posiciones planas: el santo es ético (no compromete su deseo) y moral (considera al Dios de los otros), mientras que el canalla es inmoral (viola las normas morales) y no ético (no persigue el deseo sino los placeres y los beneficios, y por eso carece de todo principio firme). Mucho más interesantes son las dos posiciones horizontales que expresan un antagonismo inherente: el héroe es inmoral, pero ético, es decir, viola (o más bien, suspende la validez de) las normas morales explícitas existentes en nombre de una ética superior de la vida, La Necesidad histórica, por ejemplo;…”[12]

En Batman esto es revelado por el hecho de que la policía reciba gustosamente a ese empresario que sirve de banco a la mafia. Batman no tiene jurisdicción, aunque al mismo tiempo tampoco filiación. El precio que tiene que pagar es justamente no poder reinsertarse en esas leyes comunes. En otro héroe cinematográfico, “Hancock”, eso es llevado a la apuesta de ser encerrado en la cárcel hasta que la propia policía lo pida, solo que se le da más de lo que pidió. Lo interesante de este cuadro que propone Žižek es que el que está al otro lado de la curva no es el canalla, ni tampoco el villano, sino el Superyó, explicando esto así:

“…el Superyó, por su parte, designa la antítesis del héroe se atiene a la obediencia a las normas morales (por ejemplo, un maestro severo que atormenta a sus alumnos en nombre de su propio bien, y no está dispuesto a reconocer su propio investimento sádico en este tormento). Esto no entraña, sin embargo, que en el ámbito de la ética no haya modo de evitar la tensión entre la Ley y el Superyó… Lacan toma en serio y literalmente la “paradoja económica” freudiana del Superyó, es decir, el círculo vicioso que caracteriza al Superyó: cuanto más nos sometemos al imperativo del Superyó, mayor es su presión y más culpables nos sentimos. Según Lacan, este “sentimiento de culpa” no es una ilusión que debe disiparse en el curso de la cura psicoanalítica: realmente somos culpables; el Superyó extrae la energía necesaria para presionar al sujeto del hecho de que éste no sea fiel a su deseo y haya cedido. Nuestro sacrificio al Superyó, el tributo que le pagamos, sólo corrobora nuestra culpa. Por esa razón, nuestra deuda con el Superyó es irredimible: cuanto más pagamos, más debemos. El Superyó es como el chantajista que lentamente nos desangra hasta la muerte: cuanto más obtiene, más influencia tiene sobre nosotros…”[13]

Desde este punto de vista vemos un agente en el Guasón más que un sujeto, la verdadera explicación del decir agente del Caos como se define, de una forma más precisa es un agente de la Culpa, del Desliz, de forma completamente freudiana del Witz. Es aquí donde la lógica de Batman como generador del propio Guasón adquiere forma. Por un lado tenemos a alguien que se disfraza de Murciélago para sobrepasar la culpa del asesinato de sus padres lo que trae consigo que como retorno de lo reprimido su máximo villano sea aquel que exacerba la culpa en él. En el filme el Guasón se refiere a sí mismo como un hombre de palabra lo cual es la condición misma del chiste, de la broma. Su lado macabro es justamente su condición directa en la primera verdad para Batman “Para ellos eres un fenómeno como yo”. Otra posible traducción sería “Para ellos eres un anormal como yo”. Lo cual es enteramente cierto. Lo que hace el Guasón es echar en cara esa condición de culpabilidad no aceptada por Batman, de un deseo que opera en sus intenciones más “heroicas”.

Sigamos con el interrogatorio:

“Batman: ¿Dónde está Dent?
Guasón: Todas estas reglas y crees que te salvarán.
Batman: Tengo una sola regla
Guasón: ¡Oh! Pues esa es la regla que tendrás que romper para saber la verdad.
Batman: ¿Qué es…?
Guasón: Que es la única forma de vivir en este mundo es sin reglas y esta noche, tendrás que romper tu única regla.
Batman: Lo estoy considerando
Guasón: Tendrás que hacerlo pues jugando mi jueguito es la única manera en que podrás salvar a uno de ellos.
Batman: ¿Ellos?
Guasón: Verás, por un momento pensé que si eras Dent por la forma en cómo te lanzaste por ella. –Batman lo avienta hacia la mesa para atrancar la puerta - ¡Oh, mira lo que haces! ¿Havey sabía sobre tu y su “amorcito”?
Batman lo estrella contra el vidrio y pregunta furioso: ¡¿Dónde están?!
Guasón: Matar es solo una opción
Batman le da un puñetazo y pregunta: ¡¿Dónde están?!
Guasón: Tienes que escoger entre una vida y la otra. Tu amigo el fiscal de distrito o su prometida. -Batman le da otro puñetazo- ¡Ja, ja, ja! ¡No tienes nada con qué amenazarme! ¡Nada que hacer con toda tu fuerza! ¡No te preocupes! Te diré donde están. Pero ambos, y ese es el punto, ¡tendrás que escoger!”
[14]

Primero destaquemos un ligero detalle, los golpes de Batman. Los primeros dos puñetazos van acompañados de la pregunta “¿Dónde está?” y solo el tercero lo propina para hacerlo callar que hacerlo hablar. El tercer golpe es posterior a que el Guasón le eche en cara que ama a Rachel y que ella es la prometida de Harvey Dent.

¿Qué busca el Guasón en todo esto? Antes que todo debemos recordar las reglas del juego. Por un lado estamos en el terreno de la ficción y el Guasón no tiene consistencia propia, solo existe como villano de Batman, efecto Némesis donde uno sostiene al otro. En este encuentro reflexivo, entre estos dos polos de una curva triangulamos a la línea que los separa y confronta cuyas tres encarnaciones son aquello que no existen, aquello que son del terreno del Real: La mujer, la relación sexual y el Padre-Agente de la Ley. ¿Cómo es esta relación entre héroe y villano?

Después del primer enfrentamiento entre Batman y el Guasón peleándose por Harvey Dent y Rachel. Bruce/Batman habla con su fiel Alfred sobre los motivos de los mafiosos que contrataron al Guasón:

“Bruce: Atacándome no van a recuperar su dinero. Sabía que iban a pelear, pero esto (el Guasón) es diferente. Se pasaron de la raya.
Alfred: Usted se pasó primero, señor. Lo agobió y los golpeó hasta el punto de la desesperación y desesperados acudieron a un hombre que no comprendían del todo.
Bruce: Los criminales no son complicados Alfred. Solo necesitamos ver qué busca.
Alfred: Con todo respeto señor Wayne, quizá es un hombre que usted tampoco comprende. Hace mucho tiempo, yo estaba en Burma. Mis amigos y yo trabajamos para el gobierno local. Querían comprar la lealtad de líderes tribales sobornándolos con piedras preciosas. Pero un bandido estaba asaltando sus caravanas. Fuimos a buscar las piedras pero en seis meses, no conocimos a nadie que comerciara con él. Un día, vi a un niño jugando con un rubí del tamaño de una mandarina. El bandido las había estado tirando.
Bruce: ¿Por qué se las robó entonces?
Alfred: Porque le parecía entretenido. Porque algunos hombres no buscan cosas lógicas, como el dinero. Uno no puede comprarlos, intimidarlos, razonar o negociar con ellos. Algunos hombres solo quieren ver el mundo arder.”


Esta escena posee un marco interesante. Mientras Alfred le comenta esta tesis sobre los hombres que “no buscan cosas lógicas” y “solo quieren ver el mundo arder” - lo que de forma simplista llamaríamos “donde la única lógica para hacer lo que hacen es su locura”- Bruce camina hacia su armadura de Batman en el sótano/baticueva provisional. Y ¿cuáles son los motivos de Bruce para ser Batman ya que su misión no es motivada por cosas lógicas como el dinero? Esta escena debemos ponerla frente a frente con la carta reveladora de Rachel dirigida a Bruce y que solo Alfred lee.

“Querido Bruce: Quiero ser honesta y hablar francamente. Voy a casarme con Harvey Dent. Lo amo y quiero pasar el resto de mi vida con él. Un día dije que cuando Ciudad Gótica no necesitara a Batman podríamos estar juntos, lo dije en serio. Pero ahora estoy segura que nunca llegará el día en que tú no necesites a Batman. Ojalá si llegue. Y si llega ahí estar, pero como tu amiga. Lamento decepcionarte. Si pierdes tu fe en mí, por favor mantén tu fe en la gente. Con amor, ahora y siempre, Rachel.”

Es decir, y el que venga de boca de la mujer siempre es totalmente machista, no es que “Bruce sea Batman porque La ciudad lo necesita” sino que “Bruce necesita ser Batman porque él mismo lo necesita”. La escena final de enfrentamiento entre Batman y Guasón es posterior a un tipo de experimento para crear el caos. Habiendo dos barcazas, una llena de gente común y otra llena de criminales de ciudad Gótica, al más puro estilo de películas de la serie “Saw”, se les indica que los barcos están cargados de explosivos que detonarán a las 12:00 a.m. La forma de no morir, es antes de la hora límite, accionar los explosivos vía control remoto del otro barco. En otras palabras, para no morir asesinar ya sea a los criminales o la gente inocente. Finalmente llega la hora límite y ningún barco toma la decisión de asesinar al otro por lo que estoicamente esperan morir antes de matar a los criminales o matar a los inocentes. El Guasón falla y Batman lo arroja al vacío para después atraparlo. En eso se da el siguiente diálogo:

“Guasón: Tú no tienes las agallas de dejarme caer, ¿O sí? Esto es lo que pasa cuando una fuerza imparable choca contra un objeto inamovible. Así que, en realidad eres incorruptible, ¿no es así? No vas a matarme por algún sentido inadecuado de moralidad. Y yo, no te asesinaré porque tú eres muy divertido, ja ja. Creo que nuestro destino es hacer esto eternamente.
Batman: Eternamente estarás en un cuarto de manicomio.
Guasón: Podríamos compartirlo porque subirá al doble la cantidad de ciudadanos que perderán la cabeza.
Batman: Esta ciudad te ha demostrado que está repleta de personas que tienen fe en el bien Guasón.”


Finalmente Batman se entera que Harvey Dent, por influencia del Guasón ha asesinado a varias personas. Finalmente muere Dent y Batman se adjudica los asesinatos de Dent ¿Por qué Batman tiene que echarse la culpa de Harvey Dent? Las respuestas son variadas y cada una es importante. Primero la oficial. Para que no se derrumbe lo ganado por Dent como héroe oficial que enfrentó a la mafia y dio esperanza al pueblo. Este pueblo, si descubre que Harvey también fue un asesino, no confiarían en la ley. Románticamente, Batman y el comisionado Gordon dirán “Porque Harvey es el caballero brillante que ciudad Gótica necesita y no el guardián silente que es Batman”. Por otro lado tenemos la respuesta dramática. Batman, termina como un personaje mártir, solitario y perseguido dándole un tono trágico como todos los héroes injustamente perseguidos por los policías, quedando como incomprendido y solo contra el mundo.

Si tejemos entre estas dos posibles respuestas algo de preocuparse emerge. Jugando con las mismas reglas, lo peligroso es el pequeño cambio de esta bati-solución, lo que nos da un más claro panorama de la forma actual como se concibe la relación con la ley. Primero tenemos un Batman muy propositivo, es de él la idea de crear esta farsa, de echarse la culpa y ocultar a Ciudad Gótica la otra cara de Dent. En la tradición de las historias de ciencia ficción y fantasía cuando se hace algo con la clara intención de corregir algo antes de que suceda siempre (¿no es así en la vida?) termina en algo peor. Pensamos en las historias de viaje en el tiempo. Si el héroe accidentalmente (obra del destino) viaja al pasado y lo modifica, existen grandes posibilidades de que al “regresar al futuro” haya modificado para bien el presente. Si por el contrario viaja al pasado con toda la intención de modificar el presente con buenas intenciones (por ejemplo matar a Hitler o evitar la muerte de su mujer) se encuentra que al volver el presente esta peor (Los nazis controlan el mundo porque sin Hitler su líder no estaba fijado en el “problema judío” sino solamente con controlar el mundo, la mujer está viva pero casada con otro).

Esta es la diferencia con el nuevo Batman. El primer caso lo podemos imaginar de la siguiente forma. En el conflicto final entre Harvey Dent y Batman, al caer muerto Dent unas personas que van pasando por ahí acusan a Batman de haber asesinado a Dent, le hablan a la policía y lo persiguen. Podemos imaginar un Batman que no intenta esclarecer los hechos porque el héroe no busca eso, sino opera en las sombras. Sin embargo, la solución por el “bien de Ciudad Gótica” es que Batman mató a 5 policías corruptos. ¿Cómo le hicieron? ¿Gordon plantó evidencia que incriminaba a Batman? ¿Rindió una declaración falsa?

Así la pregunta que queda en el aire es ¿qué protege Batman al mentir sobre la cara fea de Dent? Este Batman al querer ser demasiado serio y realista resulta siendo de un cierto modo ingenuo y mentiroso, en la tradición de sufre pero en silencio. Solo que en este caso las consecuencias de obturar la relación con la creencia el resultado es pesimista. Casi podemos imaginar a Batman y al comisionado Gordon (cuyo sacrificio final fue para proteger un niño) diciendo “Esta mentira no es por uno, uno ya qué, ya vivió, es por las criaturas”. En cierto sentido, ni Batman o el comisionado Gordon creen en la ley, o mejor dicho, creen que deliberadamente se tiene que mentir para sostener la ley apoyados en la noción del pueblo como víctima inocente. ¿Dónde están las “personas que tienen fe en el bien” que Batman le recordaba al Guasón? ¿Cómo se relaciona esta “solución” y “naturaleza” de la ley con nuestros días?

Para eso requerimos otro botón, pero este con carita feliz. En la reciente versión cinematográfica del comic Watchmen nos encontramos con una “solución” similar. Al final se revela que el villano de la historia es uno de los propios héroes Watchmen. Un millonario altruista y ambientalista cuyo plan para salvar el mundo del peligro de la guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia en un 1985 alterno donde Nixon es presidente estadounidense, consiste en directamente destruir nuclearmente ciudades importantes para que los gobiernos olviden sus diferencias y se unan contra un enemigo en común que no existe. De nueva cuenta, el héroe-villano miente y asesina a millones para salvar billones.

Lo verdaderamente preocupante es esta lógica que permea nuestra relación actual con la ley donde la culpa y la victimización son el discurso imperante que despolitiza los problemas sociales. Por ejemplo. Las empresas multinacionales como Coca-Cola, Microsoft, etc., se promueven en sus comerciales como empresas socialmente responsables que apoyan a los pobres, reforestan bosques, organizan deportes y ayudan a los discapacitados o las mujeres golpeadas. ¿Es ético, no que lo hagan sino, que lo comuniquen en sus comerciales? ¿No es acaso fomentar un tipo de ley culpígena que elude el verdadero problema social de desigualdad o corrupción del estado? Finalmente Batman toma una decisión pensando más en las víctimas inocentes de ciudad gótica en lugar de la Ley que tanto intenta hacer cumplir.

Rescatemos lo que la película dice más que en lo que quería decir, en aquello que más conecta con el espectador, la relación íntima entre el héroe y su villano. Quede como reflexión final la pregunta filosófica que el film propone a Batman, ¿Qué tanto genero a mi villano? ¿Cómo me incluyo en el propio problema que enfrento, como me incluyo en el cuadro? ¿Por qué tan serio?


“Bueno, reuní y leí y estudié, y me fasciné con los cuentos de hadas. Me fascinaron desde niño. Y creo que algunas de las maneras en las que se los clasifica desde un punto de vista ya sea mitológico o psicológico o sociológico son un poco simplistas, y yo siempre sentí que el auténtico poder de los cuentos residía en el hecho de que eran al mismo tiempo muy simples y brutales. Hoy en día, la simplicidad nos asusta mucho. Nos asusta exponer personajes que por su tipología puedan funcionar en el cuento, como el Lobo Feroz y la pequeña Caperucita. Nos asusta mucho – huimos de eso, huimos de la magia inexplicable hay una – es una influencia de la forma de contar historias en Hollywood – donde hay que explicar cada fragmento de magia y así castrarla y destruirla. Creo que los personajes pueden ser tipificados y aún así tener realidad emocional… Trabajas con estereotipos…”
Guillermo del Toro. “El poder del mito” (El Laberinto del Fauno, DVD edición especial, 2006)


[1] The pervert’s guide to cinema. Dirigida por Sophie Fiennes presentada por Slavoj Žižek. 2006.
[2] “Comics and superheroes” en el Dvd “Unbreakable” de M. Night Shyamalan
[3] Como lo mencionan muchos, la función de la filosofía no es dar respuestas a preguntas trascendentales sino hacer las preguntas adecuadas. En el caso de los héroes no se trata solo de “quién se portó bien o quién se portó mal” sino más bien “¿qué entendemos ahora por bien o mal?”.
[4] Hecho que ha afectado incluso en el contenido de las historias como lo muestra los cambios en personajes que de ser un jóvenes periodistas o fotógrafos de periódico son renovados como diseñadores web.
[5] Levi Struss, Op Cit.
[6] Caillois, Roger. El mito y el hombre. (Le mythe et l’homme, 1938) Fondo de Cultura Económica, 1988. México, D.F.
[7] Freud, Sigmund. Personajes psicopáticos en el escenario. (1942 [1905 o 1906]). («Psychopathische Personen auf der Bühne»). Obras Completas de Sigmund Freud. Volumen 7. Amorrortu Editores.
[8] Lacan, Jacques. Clase del 18 de marzo de 1970 del seminario llamado “El reverso del Psicoanálisis”. Editorial Paidós, 1992. Buenos Aires.
[9] Op. Cit.
[10] Batman: el caballero de la noche (The Dark Knight, 2008).
[11] ¿Será por eso que el Santo lucha contra monstruos femeninos principalmente?
[12] Žižek, Salvoj. Porque no saben lo que hacen. Editorial Paidos.
[13] Op.Cit.
[14] Batman: el caballero de la noche (The Dark Knight, 2008).